Guía de huerta, mes a mes, para Tierra de Campos
Qué sembrar, trasplantar y recolectar cada mes en un huerto familiar de la meseta — pensada para quien tiene un huerto de recreo o de toda la vida, no para agricultura profesional. Es orientación general: cada parcela, orientación y suelo es un mundo, así que tómalo como punto de partida, no como receta cerrada.
EneroFebreroMarzoAbrilMayoJunioJulioAgostoSeptiembreOctubreNoviembreDiciembre
Enero
Es el mes de tocar poco la tierra y planear mucho. La meseta está helada casi a diario y sacar plantas fuera ahora es tirarlas. Lo que sí se puede: preparar semillero protegido (alféizar, invernadero casero, un plástico bien puesto) para guisante y haba, revisar y afilar herramientas, y si hay frutales, aprovechar que están en reposo para podarlos.
Febrero
Arranca el semillero de tomate, pimiento y berenjena, siempre protegido — aquí no salen al aire libre hasta bien entrado mayo, así que cuanto antes empiecen dentro, más planta tendrán cuando llegue su momento. Al aire libre, si el suelo no está encharcado ni helado, ya se puede sembrar guisante, haba y espinaca, y plantar ajo si no se hizo en otoño.
Marzo
El suelo empieza a trabajarse mejor, pero las heladas tardías de la meseta no se van todavía — alguna nevada de marzo no es rara. Se puede sembrar directo zanahoria, remolacha, rábano, lechuga y acelga en los días buenos. El semillero de tomate y pimiento sigue dentro; aporcar las habas que ya estén altas.
Abril
Mes de trasplantar lechuga, acelga y cebolla al terreno definitivo, y de sembrar calabacín y calabaza en semillero. Ojo con las heladas tardías: en años fríos llegan hasta entrado mayo en esta comarca, así que conviene tener algo con lo que tapar los semilleros por la noche si se anuncia frío.
Mayo
El mes clave: cuando ya no hay riesgo real de helada (el dicho de aquí es claro — hasta San Isidro, 15 de mayo, no te quites el sayo, y en años fríos ni eso), se trasplanta fuera todo lo que estaba protegido: tomate, pimiento, berenjena, calabacín. Se siembra directo judía verde, maíz y pepino, y se aporca la patata.
Junio
Con el calor ya instalado, el riego pasa a ser la tarea central — mejor temprano por la mañana o al atardecer, nunca a pleno sol de mediodía. Se entutoran los tomates para que no se vengan abajo con el peso, se acolcha el suelo (paja, hierba seca) para que no se seque tan rápido, y se puede sembrar otra tanda de judía verde escalonada.
Julio
Empieza la recolección fuerte: ajo (se arranca y se pone a secar a la sombra), cebolla temprana, calabacín, judía verde y los primeros tomates. Es el mes más exigente de riego del verano castellano — vigilar que el agua llegue de verdad a la raíz, no solo a la superficie. Buen momento para sembrar en semillero, a resguardo del sol, la lechuga y acelga de otoño.
Agosto
Recolección plena de tomate, pimiento, pepino, calabacín y judía. Es el mes más seco del año en la comarca, así que el riego no da tregua. Se empieza a preparar el otoño: trasplantar puerro y col, y seguir con la lechuga de otoño en semillero a la sombra hasta que baje un poco el calor.
Septiembre
El calor afloja y es un buen momento para trasplantar al terreno lo que se sembró en agosto (puerro, coles, lechuga de otoño). Se recolecta lo último del verano — tomate, pimiento, calabaza — antes de que las noches empiecen a refrescar de verdad.
Octubre
Con las primeras heladas ya posibles en la comarca, toca recoger lo que quede de verano (calabaza, últimos pimientos) y dejar el terreno preparado para el invierno: limpiar restos de cosecha y abonar con compost o estiércol bien hecho. Es la época clásica para plantar ajo de cara a la cosecha del verano que viene.
Noviembre
La huerta entra en calma. Poco que sembrar al aire libre con el frío ya asentado — mejor dejar el terreno descansar con una cubierta (paja, restos vegetales) que lo proteja de la erosión y el frío directo. Momento de revisar y guardar bien las herramientas.
Diciembre
Mes de descanso para la tierra. Si hay frutales, se podan ahora que están parados. Es también buen momento para planificar el año que viene: qué fue bien, qué no, y dejar listo el rincón donde en enero arrancará el semillero de guisante y haba.
