Se derrumba parte de una bóveda en la iglesia de Riberos de la Cueza
El templo barroco de Santa María está cerrado desde hace un par de semanas tras la caída de ladrillos en una de sus bóvedas. No había nadie dentro cuando ocurrió.
Según informa El Norte de Castilla, el desprendimiento lo descubrió el párroco de la Unidad Pastoral de Carrión, que estaba fuera de la provincia y, al volver y acudir al templo que atiende cada semana, se encontró con ladrillos caídos en el suelo de la nave lateral norte. La iglesia estaba cerrada en ese momento, así que no hubo que lamentar daños personales.
No es la primera vez que ocurre algo así en Santa María. El edificio ha sufrido otros derrumbes parecidos a lo largo de su historia, aunque de muchos de ellos apenas queda documentación. Desde la caída de hace dos semanas, el templo permanece cerrado, si bien desde fuera no se nota el problema.
La Diócesis de Palencia está estudiando las causas. Los técnicos apuntan a la inestabilidad del terreno sobre el que se levanta la iglesia, un promontorio. Recuerdan que la reforma de la cubierta de 2018 dejó claro que el tejado no era el que empujaba sobre los muros, por lo que la intervención que ahora haría falta sería más profunda y relacionada con el suelo.
La iglesia data de los siglos XVI y XVII, es de estilo barroco y está construida en ladrillo, con tres naves y bóvedas de arista con yeserías. En su interior conserva varios retablos de los siglos XVII y XVIII y la imagen del Bendito Cristo de la Salud, muy venerada por los vecinos. El templo, algo apartado del núcleo, pertenece a un pueblo de medio centenar de habitantes.
